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Como disfrutar de una vida sexual plena con un trastorno bipolar

El trastorno bipolar ante las relaciones sexuales

Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades mentales representan aproximadamente el 13% de las patologías de la población mundial. Una de ellas, y que en más ocasiones no es percibida en su plena magnitud por la ciudadanía, es el trastorno bipolar, antes denominada trastorno maniaco-depresivo. Esta enfermedad mental que afecta al 2,3% de la población tiene varios estadios y no siempre es de fácil diagnóstico.

Padecimiento de trastorno bipolar

El trastorno bipolar consiste en una alteración de los estados de ánimo, pasando de la tristeza a la euforia y viceversa. La incapacidad que generan estos estados de ánimo adversos produce un volumen de años perdidos superior a numerosas patologías tales como el cáncer.

El trastorno bipolar ante las relaciones sexuales

A pesar de todo, un correcto diagnóstico y una prescripción médica personalizada de los medicamentos adecuados puede facilitar sustancialmente una digna calidad de vida para los afectados. Las relaciones sexuales son una de las cuestiones más delicadas a tratar en el padecimiento de toda enfermedad.

El padecimiento de esta enfermedad mental afecta a la vida social, lo que puede dificultar la posibilidad de mantener relaciones sexuales. Durante la fase de euforia, la persona puede sentir mayor excitación sexual debido a la liberación de dopamina, mientas que en la fase depresiva ésta disminuye considerablemente provocando una disminución del apetito sexual, afectando así a las relaciones conyugales.

Por tanto, una persona cuya salud mental se vea afectada por la bipolaridad puede tener estados de hipersexualidad que generen conductas promiscuas o bien una fuerte inhibición sexual, con efectos totalmente contrarios.

Ninfomanía, satiriasis e inhibición sexual

El concepto de hipersexualidad sustituye los antiguos conceptos de ninfomanía y de satiriasis.

La hipersexualidad infunde un deseo sexual tan elevado que la pareja puede verse afectada, ya que pueden darse conductas promiscuas, infidelidades y aumentos de riesgo en enfermedades de transmisión sexual. También la euforia desatada puede, en algunos casos, engendrar episodios violentos. La inhibición sexual, creada por la fase depresiva o por determinados medicamentos, es también una fuente de inconvenientes para la relación, ya que se produce una apatía y desgana por casi cualquier tipo de actividad, especialmente las relaciones sexuales, lo cual puede erosionar la pareja.

Antes de abordar la relación sexual, es fundamental que la persona se sienta bien consigo misma. Jamás hay que tratar de culpabilizarla de su enfermedad. El trato afectivo y comprensivo de los familiares y amigos es una parte esencial del proceso. Esto determina considerablemente la vida social del paciente.

La pareja o cónyuge debe entender que la medicación y la fase depresiva dificultan enormemente el deseo sexual. Hay que ser conscientes de que se trata de una fase temporal. Una vez que se logre la estabilización de la enfermedad, existen soluciones médicas para el problema. El especialista o psiquiatra puede recetar medicamentos que no afecten o, en su caso, que mejoren la vida sexual y salud mental del paciente tales como estabilizadores, antidepresivos, litio o wellbutrin.

Otras psicopatologías de tratornos sexuales

Los trastornos sexuales no solamente se suscriben en el ámbito del trastorno bipolar. Existen numerosas patologías relacionadas con conductas sexuales que se desvían de la norma y que resumen perfectamente en el siguiente vídeo.

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