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El cerebro de los niños con TDAH

Diagnóstico y tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad o TDAH es una alteración neurobiológica que cursa con impulsividad y dificultad para la concentración, diagnosticable a partir de los 6 años.

Todos los hallazgos científicos realizados hasta la fecha evidencian que el TDAH es un trastorno del desarrollo neurológico que resalta en sus conclusiones que los cerebros de los niños con TDAH son diferentes a los cerebros de otros niños.

Debido al estigma social que se asocia al TDAH mucha gente cree que este trastorno es causa de una mala educación o de una mala alimentación causada por una dieta pobre. Los nuevos estudios vienen a afirmar que el TDAH es una enfermedad en la que los cerebros de los niños que la padecen se desarrollan de manera distinta.

En la actualidad el trastorno por déficit de atención con hiperactividad representa entre el 20% y el 40% de las consultas en los servicios de psiquiatría infanto-juvenil y se estima que el TDAH afecta a entre un 5% y un 10% de la población infantil y juvenil.

Causas del trastorno de déficit de atención

Quizá por el todavía exiguo conocimiento que de este síndrome se tiene, son frecuentes los casos de prolongada inhibición en el diagnóstico en pediatría, achacándose la observación de los síntomas que caracterizan el TDAH a problemas conductuales sin base patológica y nunca a un trastorno mental. Esta demora del abordaje médico suele conducir a mutilar la autoestima del niño, al que llega a envolverle un sentimiento de culpabilidad que, en alta proporción de casos, desencadena depresión crónica y propensión a la drogadicción.
Los pacientes de este trastorno psiquiátrico sufren disminución del volumen encefálico, de progresiva normalización con un adecuado tratamiento, y deterioro de los circuitos de transmisión del córtex cerebral. Se calcula que dos tercios tienen una causa genética que trastoca el papel de dos neurotransmisores: dopamina, encargada de modular las emociones y la motricidad, y noradrenalina.

Consecuencias del TDAH

Las consecuencias de ignorar en pediatría este trastorno mental en las primeras etapas de la vida desemboca en la extensión del problema a la adolescencia en un 70% de los individuos, y a la madurez en el 40%, con el amplio abanico de repercusiones que conlleva, como depresión, irascibilidad, conducta antisocial, consumo de estupefacientes, delincuencia o inadaptación a la pareja.

Al hablar de TDAH hemos de tener en cuenta cierta heterogeneidad en los cuadros clínicos, según el principal documento en esta materia, el DSM-IV, que clasifica este trastorno psiquiátrico en tres modelos:

  • Combinado, aquel que aglutina déficit de atención, hiperactividad e impulsividad.
  • Con predominio del déficit de atención.
  • Con predominio de hiperactividad y/o impulsividad.

Un plan solvente de tratamiento será capaz de compatibilizar el padecimiento de TDAH con el disfrute de una vida estructurada. A la demostrada eficacia de la farmacología en la evolución del trastorno, deben asociarse terapias comportamentales de incuestionable participación para lograr apuntalar los objetivos. Los psicoestimulantes, especialmente el metilfenidato, avalan una reducción sintomatológica muy elevada en base a mitigar la impulsividad, intensificar la concentración mental y establecer cauces para la interiorización de las situaciones. Siendo extraordinariamente importante la labor desarrollada por los docentes en la adecuación de la dinámica de las clases a las capacidades de estos niños, que demandan mayor tutela y cierta simplificación de los deberes escolares, así como un constante refuerzo positivo.

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