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Falta de sueño y problemas de conducta

Según la Asociación Española de Pediatría, un tercio de los niños españoles duermen poco o mal, muchos debido a la falta de un horario fijo para acostarse.

Dormir las horas necesarias es uno de los pilares de la salud mental y física de los niños, sobre todo, en edad escolar. Sin embargo, según los especialistas, este aspecto no se tiene demasiado en cuenta. En este artículo se argumenta por qué los niños que descansan por la noche el tiempo adecuado tienen mejor conducta en clase y están más atentos y, como consecuencia, mejoran su rendimiento académico; y, por el contrario, si los escolares no duermen lo necesario, están más irritables y somnolientos, sobre todo durante las primeras horas del día, lo que dificulta la concentración en clase.

Dormir es fundamental para el desarrollo de los niños. Mientras lo hacen, su cerebro y su cuerpo descansan. Y si duermen lo suficiente, se comportan mejor y están más activos al día siguiente. Así lo asegura un estudio realizado por el Instituto Douglas de la Universidad de McGill, en Quebec (Canadá).

Los investigadores dividieron en dos grupos a 34 escolares de entre 7 y 11 años de edad. Los pequeños de un grupo se fueron a dormir una hora más tarde de lo habitual durante una semana, así que durmieron menos (54 minutos menos por noche de media). Los del otro grupo se fueron antes, así que descansaron 27 minutos más por noche de media.

En general, los especialistas aconsejan que los niños de esta edad duerman entre 10 y 11 horas. Pero quienes participaron en el estudio lo hacían solo nueve horas de media antes de iniciar la investigación. Por tanto, la mitad de los menores durmieron menos de 9 horas durante la semana de la investigación; la otra mitad se acercó al número de horas que deberían descansar por su edad. Los investigadores pidieron que los maestros evaluaran el comportamiento de los pequeños durante el día.

Analizaron su conducta en función de diversas variables, como la impulsividad, entre otras. Los resultados fueron concluyentes: los niños que durmieron más tenían mejores niveles de alerta, regulaban mejor sus emociones y, además, se comportaban mejor en clase. Y, como es obvio, tenían menos somnolencia diurna. Los que lo hicieron menos se mostraban más irritables e impulsivos.
El problema es que muchos menores descansan por la noche menos de lo que necesitan. Según un estudio del Grupo de Sueño de la Asociación Española de Pediatría, un tercio de los niños españoles duermen poco o mal. Uno de los principales motivos de que no descansen lo suficiente es que muchos no tienen un horario fijo para irse a la cama.

Asimismo, la multitud de pantallas (televisión, videojuegos, ordenador, etc.) que hay en la actualidad es una fuente de distracción importante. Muchos pequeños tienen algunas de estas pantallas en su habitación e hipotecan horas de sueño para ver un programa de televisión, jugar a videojuegos o comunicarse con sus amigos en las redes sociales de Internet. No es de extrañar, por tanto, que, como señala el estudio del Grupo de Sueño de la Asociación Española de Pediatría, los niños de 11 y 12 años de la actualidad duerman de media 30 minutos menos que los pequeños de la misma edad en el año 1985.

Falta de descanso nocturno, peor rendimiento escolar Aparte de los problemas de conducta, otra de las consecuencias de la falta de sueño es el empeoramiento del rendimiento escolar, ya que los niños están más somnolientos e irritables, sobre todo, durante las primeras horas de clase, lo que dificulta la concentración.

Un estudio conjunto de la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad Ramon Llull, de Barcelona, demuestra que los niños de entre 6 y 7 años que duermen menos horas de las necesarias y tienen hábitos de sueño incorrectos obtienen peores resultados académicos.

Dormir poco: un problema de fácil solución Dormir poco puede tener consecuencias graves para el desarrollo de los menores. Pero, en la mayoría de los casos, es un problema que tiene una solución relativamente sencilla.

Como señala Reut Gruber, director del estudio del Instituto Douglas de la Universidad de McGill, “incluso pequeños cambios en la vida diaria que puedan permitir a los niños añadir más o menos media hora de sueño podrían tener un impacto significativo”. Estos cambios deberían ser:

•Establecer un horario fijo para irse a la cama y para levantarse.
•Ayudar a que los niños empiecen a relajarse como mínimo una hora antes de ir a la cama (ayuda apagar la tele o darle un baño).
•No dejar que tengan televisores u ordenadores en su habitación.
•Asegurarse de que la cama y la almohada sean cómodas y que no haya ruidos en su dormitorio.

Falta de sueño e hiperactividad
El déficit de sueño podría tener consecuencias más graves que un bajo rendimiento en la escuela o problemas de conducta. Según un estudio de la Universidad de Michigan (EE.UU.), los niños que sufren un trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) suelen tener problemas para dormir. Aunque no se ha demostrado que la falta de sueño sea la causa del trastorno, los especialistas señalan que los menores que duermen poco suelen estar “acelerados” durante el día. Así que no dormir lo suficiente agravaría el TDAH. No obstante, los expertos señalan que si se tratan de manera adecuada las alteraciones del sueño en estos pequeños, mejoran de forma sustancial los problemas de conducta asociados al trastorno.

Autor: José A.Rodríguez
Fuente: www.consumer.es

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