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¿Se puede frenar el actual ritmo de vida? (1 de 3)

Aprender a vivir el presente es el mejor modo de afrontar los problemas físicos y psicológicos de largas jornadas de trabajo.

Horarios imposibles, días o semanas enteras sin ver a padres, hermanos y amigos y, a duras penas, encontrar un rato para charlar con la pareja o los hijos. Aficiones personales relegadas por el trabajo y citas aplazadas “sine die”. El estilo de vida imperante exige demasiado y en áreas diversas: familiar, laboral, de pareja, social… lo que ha provocado que uno de cada diez adultos padezca estrés, depresión o agotamiento. Un cambio de hábitos y tener recursos personales para aliviar la presión que el entorno ejerce sobre cada uno, puede ayudar a sobrellevar el acelerado ritmo de vida.

Ritmo de vida acelerado

Cuestión de habilidad
Estrés, depresión y agotamiento. Uno de cada diez adultos de todo el mundo sufre estos síntomas, según un informe reciente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que predice un aumento drástico de estos trastornos debido al modo de vida actual. El crecimiento de enfermedades relacionadas a estos trastornos -como las enfermedades coronarias, los derrames cerebrales, el cáncer o la diabetes- se aceleran con extrema rapidez, según algunos especialistas. El estilo de vida actual exige un exceso de tareas, todas bien hechas y en todos ámbitos (familiar, laboral o social). Y, metidos en esta vorágine, nadie quiere quedarse atrás o hacerlo peor que los demás. ¿Cómo puede afectar a una persona este “no poder parar”? Un ritmo de vida acelerado puede pasar factura y provocar ansiedad, depresión o trastornos psicológicos en los casos más graves.

Así lo asegura Ángel Puerta, socio consultor del madrileño Grupo Luria de psicólogos, quien indica que desde hace unos años se observa un aumento de pacientes adultos por esta causa en las consultas de los psicólogos. Y, según señala, esta demanda social “se puede observar en la cantidad de empresas que ofrecen ‘productos mágicos’ para terminar con la ansiedad, como organizar fiestas…”. Pero para superar el estrés que provoca el ritmo actual de vida no existen soluciones mágicas -dice Puerta-, sino la existencia de recursos y habilidades personales (saber cómo manejar los pensamientos y actuaciones). Una capacidad que no tienen todas las personas por igual, y que a muchos provoca graves problemas.

Como Puerta, Verónica Guillén, psicóloga y coordinadora del gabinete de Psicología Previ de Valencia, explica que la manera de reaccionar ante el ritmo actual depende, en gran medida, de las personas, ya que algunas son más vulnerables que otras a padecer trastornos psicológicos, lo que también depende del tipo de “estresor”, así como de la intensidad y duración del mismo.

La presión ante un exceso de tareas afecta tanto a hombres como a mujeres, ¿pero lo hace del mismo modo? Según Guillén, las mujeres suelen ser más propensas a padecer este trastorno, aunque depende del trastorno específico que sufran. Por el contrario, Ángel Puerta opina que las mujeres están más acostumbradas a realizar múltiples tareas y salir airosas de todas ellas, por lo que someterse a la vorágine de un ritmo de vida demasiado rápido les supone un problema menor que a la mayoría de los hombres. Además, la presión excesiva se puede sentir a cualquier edad, ya sea en la adolescencia, la edad adulta o la vejez, cuando hay problemas para llegar a fin de mes o preocupación por la precariedad de la salud. Pero el ritmo de vida más acelerado se da durante la etapa de actividad laboral, por lo que es más frecuente sufrirlo en edades comprendidas entre los 25 y los 44 años, según explica la psicóloga del centro valenciano.

Ver la 2º parte de esta noticia, aquí
Ver la 3º parte de esta noticia, aquí

Autor: Consumer-Eroski
Fuente: www.consumer.es

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