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¿Se puede frenar el actual ritmo de vida? (3 de 3)

Aprender a vivir el presente es el mejor modo de afrontar los problemas físicos y psicológicos de largas jornadas de trabajo.

Disfrutar el presente y frenar el ritmo de vida

Cómo solucionarlo
El cuerpo humano, en los aspectos físicos y psicológicos, está preparado para afrontar presión, pero hay que adecuar el ritmo de vida a sistemas proporcionales, y nunca hacer más de lo que se pueda. Para ello es necesario buscar mecanismos genéricos de compensación, según indica ángel Puerta, del grupo Luria:

  • Tener una amplia red social de amigos: Salir, no perder el contacto con los amigos, quedar con ellos, etc.
  • Practicar ejercicio físico: La práctica de ejercicio físico es fundamental para liberar tensiones y muy beneficiosa para las personas que soportan un exceso de actividad.
  • Comunicación: Hablar con alguien sobre la ansiedad y angustia que le supone el ritmo de vida que lleva es muy beneficioso.

La psicóloga de Valencia añade a estas recomendaciones la importancia de acudir a profesionales que puedan ayudar a superar la presión. Asegura que en la actualidad existen muy buenos programas de tratamiento, breves y eficaces. Pero -explica la psicóloga- el mejor tratamiento es prevenir, en este caso concreto desacelerar el ritmo de vida. Para lo que es muy importante:

  • Organizar de forma coherente las prioridades.
  • Ser realistas con las expectativas y ver hasta dónde podemos llegar, para poder disfrutar de otras cosas importantísimas de la vida. Paradójicamente, nos volvemos más productivos cuando lo llevamos a cabo, es decir, estamos más tranquilos, pensamos mejor y resolvemos más y más pronto.
  • Intentar seguir el “ritmo de la vida”, es decir, intentar fijar nuestra atención en el instante presente. Aunque pueda sonar a tópico, es realmente difícil de llevar a la práctica porque se trata de “sincronizarnos con el momento presente”, tal y como va sucediendo (uno-detrás-de-otro), ya no sólo para disfrutarlo, sino para poder hacerle frente a los problemas desde la serenidad y la reflexión.
  • Desacelerar el ritmo: el mejor modo de adaptación a estos tiempos donde todo sucede tan rápido, paradójicamente, es desacelerar nuestro ritmo de vida. No hay que vivir haciendo constantemente planes futuros, ni vivir de recuerdos del pasado, porque se pierde el presente.
  • Disfrutar del momento presente: es muy importante aprender a fijar nuestra atención y nuestros sentidos en el ahora, para llegar a vivir y disfrutar del momento presente.

Ver la 1º parte de este reportaje, aquí
Ver la 2º parte de este reportaje, aquí

Autor: Consumer-Eroski
Fuente: www.consumer.es

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