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Hipocondría, la preocupación obsesiva por la salud

Neurosis y comportamientos obsesivos

La hipocondría es un tipo de trastorno mental del tipo neurosis por el cual la persona afectada, padece una constante preocupación obsesiva ante la contracción de enfermedades sobre todo mortales, con el consiguiente pánico y ansiedad que eso acarrea. La persona llega a interpretar que tiene una enfermedad a raíz de la magnificación de alguna anomalía corporal leve, y que no tiene por qué ser producto de una enfermedad. Algunas anomalías que interpretan como síntomas de enfermedad son toses fortuitas, cambios en el ritmo cardíaco, lunares, picores o dolores óseos, intestinales o estomacales.

 Además, desde la aparición de Internet, los hipocondríacos han aumentado en número y han incrementado sus comportamientos obsesivos, ya que Internet se postula ante los enfermos (porque al fin y al cabo padecen una enfermedad mental) como una enorme enciclopedia médica en la que buscan causas de sus supuestos síntomas. Por ello aunque un médico le diga al paciente hipocondríaco que no padece una enfermedad, la persona en cuestión está firmemente convencida de que sí, y de que muchos informes médicos o experiencias de otros enfermos que circulan por la red lo avalan.

¿Cómo se diagnostica la hipocondría?

Lo primero de todo que el médico ha de hacer es asegurarse de que el paciente realmente no padece ninguna enfermedad. Si tras asegurarse el paciente sigue convencido de su enfermedad, hasta el punto incluso de sugestionarse de forma que acabe teniendo síntomas de alguna enfermedad, es necesario que se le derive al psiquiatra, donde se le diagnosticará y se le pondrá en tratamiento.

Algunos de los síntomas claros de un hipocondríaco, a parte del convencimiento de que padece una enfermedad, y de su obsesión con sus anomalías corporales, son la ansiedad, el pánico y ataques de pánico, y la depresión.

El tratamiento suele constar de la combinación de psicofármacos que ayuden al paciente a controlar la ansiedad y la depresión, y la aplicación de terapia psicológica cognitivo-conductual, para que el enfermo modifique su conducta ante las enfermedades y la salud, y poco a poco deje de obsesionarse.

La importancia de las familias del paciente hipocondríaco

La familia del enfermo es un pilar fundamental para su curación. La familia ha de tener en cuenta que pese a que el paciente no padezca una enfermedad grave o mortal como él cree, sí que padece una enfermedad mental, y por lo tanto hay que proporcionarle el apoyo que necesite.

Muchas veces dentro de la familia se puede producir un “efecto contagio” en el padecimiento de hipocondría, por lo que es importante que se reciba atención psicológica de apoyo para que esto se prevenga.

Los hipocondríacos como pacientes

El hipocondríaco suele ser un buen paciente, que cumple a raja tabla con la medicación, y se esfuerza por evitar recaer en la obsesiva preocupación que le ha llevado a ser un enfermo mental. No obstante es importante que se les conciencie de la importancia de no auto medicarse aunque crean que lo necesitan. Para ello se puede ayudar en la familia, teniendo un control de la medicación en el hogar y tratando de crear un ambiente pacífico y agradable para que el enfermo se encuentre a gusto y apoyado.

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