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La espiritualidad un problema mental

Fanatismo religioso y salud mental

La espiritualidad definiéndola como el vínculo del ser humano con Dios, es un elemento que a lo largo de la historia ha acompañado al ser humano desarrollando un papel fundamental, ya sea por política, economía o aspectos sociales. Sin duda, su importancia llega a niveles significativos manifestándose de diferentes formas según la evolución de estas creencias, esto es lo que se denomina, religión.

Fanatismo religioso y salud mental

El peso de las diferentes religiones ha sido importante, tanto como para formar parte de diferentes culturas. De esta manera su influencia en la historia se ha determinado participando en guerras, decisiones políticas, económicas y hasta formar parte de la justicia social.

Tanto es la influencia, que existe el planteamiento de que el papel  de las religiones en general en la historia, pueda ser contemplado como un fanatismo.

El fanatismo es definido como la defensa ciega de creencias u opiniones de forma desmedida. Pero si miramos hacia atrás en la historia podremos observar que la religión era dirigida por la clase elitista o noble, a lo cual el pueblo obedecía ciegamente o por imposición.

Por tanto la religión ha sido utilizada como herramienta política, a su vez de religiosa y cultural, siempre conservando un sistema autoritario.

¿Esto podría considerarse fanatismo?

El fanatismo posee una serie de características entre las que encontramos:

  • Dogmatismo falaz.
  • Intransigencia.
  • Maniqueísmo.
  • Reduccionismo.
  • Intolerancia a la diferencia.
  • Autoritarismo.
  • Obsesión.

Por tanto, desde la cabeza de la dirección de un reino de la época, podríamos hablar de un fanatismo hacia la religión que impondrían a los ciudadanos, y posteriormente estos a sus hijos, convirtiéndose en un fanatismo educado.

El fanatismo ha desarrollado un papel importante tanto en religiones como en política desarrollándose como herramienta de gobierno instaurando miedo y autoridad, consiguiendo una manipulación del pueblo.

Entonces ¿podríamos hablar del fanatismo como un trastorno psiquiátrico o psicológico?

Según el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM V) y la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), el fanatismo cumple los criterios y patrones de un trastorno de personalidad, teniendo tratamiento médico para salir del trastorno.

Lo cierto es que el fanatismo en la actualidad podríamos encontrarlo en diversas religiones, aunque fuera parte de una religión, no habría que olvidar que no representa a toda la religión.

Es muy importante ser prudentes y cuidar los estereotipos y prejuicios hacia las demás religiones que provoca el fanatismo, pues no podemos generalizar lo que hacen unos pocos.

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