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Los trastornos alimentarios, la enfermedad del siglo XXI

Trastornos alimentarios

Desde hace años, la sociedad actual se enfrenta a una nueva enfermedad especialmente frecuente entre los adolescentes. Son los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), que abarcan enfermedades crónicas con periodos impulsivos de ingesta de alimentos y que presentan síntomas muy complejos según el tipo de trastorno: anorexia, bulimia, comedor compulsivo, etc. Sin embargo, en todos ellos existe un pánico a subir de peso y una serie de problemas psicológicos que deben tratarse cuanto antes.

Tipos de trastornos alimentarios:

  • Anorexia: Son personas muy perfeccionistas y extremadamente críticas con su cuerpo y con su persona y, al principio, es muy complicado que acepten su problema. Entre los síntomas más comunes destacan el miedo a engordar, la pérdida de menstruación, pesarse continuamente, el aislamiento social y, especialmente, evitan comer para no ganar peso. Todo esto origina problemas como osteoporosis, estreñimiento, infertilidad y, en gran parte de los casos, trastornos psiquiátricos como la ansiedad o la depresión.
  • Bulimia: A diferencia de la anorexia, las personas bulímicas suelen tener un peso saludable  pero sufren episodios conocidos como “atracones” seguidos de provocación de vómitos, ejercicio físico excesivo y uso de laxantes u otros medicamentos para adelgazar tras una comida. Tras ingerir alimentos, inventan excusas para ir al baño a vomitar o quemar las calorías y suelen comen a escondidas, ingiriendo grandes cantidades de comida en muy poco tiempo. Presentan síntomas como inflamación de garganta, pancreatitis, pérdida de cabello (al igual que la anorexia) y, anímicamente, una fuerte irritabilidad y sufrimiento psíquico.
  • Ortorexia: Es una obsesión por la alimentación sana que cada día afecta a más personas según la Organización Mundial de la Salud. Implica una dieta sin carne ni grasas, ni pesticidas de productos naturales, cultivados ecológicamente e incluso influye en la forma de preparar y cortar los alimentos. Acarrea fuertes anemias y carencias vitamínicas al excluir determinados nutrientes básicos para el ser humano así como una mayor probabilidad de padecer infecciones por la debilidad del sistema inmunitario.

Además de estos tres tipos de trastornos, existen otros como el comedor compulsivo o la vigorexia, aunque los más frecuentes son la anorexia y la bulimia y en los últimos años, la ortorexia, enfermedad que afectaba en 2011 al 28 % de la población de los países occidentales, según la OMS.

La psicología clínica, el arma para luchar contra los trastornos alimentarios

Ante este tipo de enfermedades, la labor de los psicólogos es fundamental y el tratamiento implica fuertes cambios de estilo de vida. En ocasiones, la terapia no es suficiente y la enfermedad requiere de antidepresivos, por ejemplo, en casos de fuerte depresión. Además, es necesaria la intervención de un experto en nutrición, debido a los problemas físicos ocasionados.

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