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Trastornos de la conducta alimentaria en niños

bulimia y anorexia en la edad infantil

 

Los trastornos de la conducta alimentaria son trastornos psicológicos que suponen alteraciones anormalmente graves en la ingesta de alimentos. Estas formas anormales de comportarse frente a la comida podemos describirlas del siguiente modo: anorexia nerviosa, bulimia nerviosa e ingesta compulsiva.

Anorexia

La palabra anorexia viene del griego, an, sin y oretos, apetito. La tipo A supone un rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima de los valores mínimamente normales, considerando la edad y la talla. La tipo B implica un gran temor a ganar peso o también a acumular grasa, aún en el caso de no tener sobrepeso. La tipo C consiste en la alteración en la percepción del peso corporal. La clasificada como tipo D se produce una ausencia de, cuando menos, tres ciclos menstruales consecutivos.

Bulimia
La palabra bulimia describe la conducta del niño que tiene la necesidad compulsiva de tomar alimentos, pero, después, el temor a engordar le lleva a querer eliminar lo ingerido, es entonces cuando se provoca el vómito.
La bulimia nerviosa en el niño se observa por la presencia de atracones recurrentes, seguidas de conductas compensatorias inapropiadas, a fin de no ganar peso, como son la provocación del vómito, el uso excesivo de laxantes, diuréticos u otros fármacos, ayuno y ejercicio excesivo.

Trastornos en la alimentación

Factores que pueden desencadenar estos trastornos alimenticios: las situaciones estresantes para el infante; la separación o pérdida de algún ser querido; acontecimientos que suponen cambios importantes en la vida del menor; las burlas o comentarios de las personas de su entorno; haber sufrido acoso sexual o algún tipo de violación de su intimidad; los conflictos familiares, pueden afectar al niño y desencadenar la enfermedad; el bullying puede ser otro factor desencadenante. Consiste en una forma de maltrato intencionado de otro niño o grupo de niños, normalmente compañeros de colegio, hacia otro compañero, por lo general, más débil, al que convierten en su víctima habitual.

Tratamiento del trastorno psicológico

Lo que la familia y el pediatra deberían hacer es participar juntos para ayudar al menor en su recuperación, considerando que no se trata de un problema físico, sino tratarlo como un trastorno psicológico. Al niño debería ofrecersele los alimentos en pequeñas cantidades y procurar que su ingesta se produzca varias veces al día. La familia debe controlar sus niveles de ansiedad y actuar con confianza y paciencia para ayudar al pequeño que sufre estos trastornos alimenticios. El tratamiento debería ser multi-disciplinar: el psiquiatra, un psico-terapeuta, el médico de atención primaria, un nutricionista, el colegio, si se han observado conductas de bullying, e incluso el dentista, y, por supuesto, la familia.

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